sábado, 15 de octubre de 2011

TEU CORPO


La edad nos hace jugar a coger el agua, 
a tatuar el humo, a no irnos... 
a jugar el largo, el triste juego del amor... 




A los veinte, uno idolatra la respuesta; a los cincuenta la pregunta: ¿cuál de nosotros, el crédulo que fui, el escéptico que soy, se acerca a la verdad?.… no olvido y recuerdo que quizás una de las contradicciones que más te disgustó fue aquella donde mientras mirabas por la ventana la caída de la tarde, observabas el choque de las olas en la playa, ensimismada de la belleza del sol, las gaviotas en formación volando hacia sus nidos, de la cual otras veces yo te había hablado, en vez de dejarte hacerlo, en vez de dejar que tomaras tu tiempo, empecé a pedirte que vinieras a mi lado. Ese día, te escapaste del Colegio allá en el pueblo, nunca te habías subido a mi moto, Zundapp modelo 51, no querías subirte porque llevabas tu falda corta del uniforme del colegio, tampoco sabes que ya en Tilapa, cuando te sentaste a mi lado y te contemplé, estiré el brazo para introducir la mano por debajo de tu blusa que estaba salida de la falda, porque en ese momento deseaba sólo tocar la piel de tu espalda, tu piel morena, que se me figuró lo más preciado de tu cuerpo en ese momento, pero te volteaste y te acostaste perpendicularmente apoyando la cabeza en mi cadera, y fue como una posibilidad sublime que no tuvo finalmente asidero, y que fue de golpe desplazada por la sensación del peso de tu nuca, por el atisbo único de la falda corta azul, y tus rodillas, entonces yo busqué el espacio escondido y oscuro de tu centro, el olor único de tu sexo que de alguna forma estaba como inerte y dormido, esperando fría y dejadamente el avance del minuto, la provocación y el impulso final donde después de la vergüenza te incorporaste para desvestirte, y yo te di el silencio y el tiempo para luego al yo voltear y mirarte, desde allá lejos donde yo estaba colocando el casete de Nino Bravo, vi tu cuerpo moreno y extraño tendido boca abajo, rendido al sacrificio del poniente, al beso de mi boca, crispándose un tanto al juego dichoso y libre de mis ganas, de tu noche... 
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... esa noche después de 10 años, iba de nuevo a buscarte, quizás, seguramente, porque habíamos resuelto en algún momento que yo iría a tu encuentro para redimir nuestro pasado. Como otras tantas veces, buscándote sin encontrarte, recorrí las habituales cuadras, subiendo despacio, la noche limpia y como detenida en ese olor a rosas que en ese tiempo se respiraba en las orillas de la ciudad, o más bien, detenida en mi memoria, en el recuerdo que vuelve una y otra vez desde allá dentro, como desgranándose de a poco y sin prisa, tan cotidiano de encontrarlo ahí repetido, sigiloso y siempre en acecho. Fue entonces cuando luego de cruzar tu esquina, ya casi cerca de tu ventana, te vi salir, dejando la puerta un poco abierta, saliste a la calle con esa segura definición de quien sale de una habitación para entrar en otra, con tu temprano donaire, el traje sastre , el cabello corto, caminando y bajando en diagonal hacia la tienda, sostenías en la mano una jarra metálica, y supuse en seguida tu destino, la función y el mandado, supuse también algo de tu felicidad, yéndome, arrastrándome a tu mundo que no conozco, supuse que la vida siempre se da el lujo de agigantarle a uno la realidad. Vos, alejándote hacia la tienda, de espaldas, tu caminar apresurado, quizás nervioso, la noche envolviéndote en su destello... no volteaste cuando te silbé bromeando...di la vuelta y juré no volver nunca mas... 

Metamorfosis

El soñador se detuvo bajo los árboles 
Rumiando su amarga melancolía
 
La muerte trazó con la uña lívida su primera arruga
 

El crepúsculo orló su frente de iluminado rebelde
 

El soñador fugitivo se detuvo a meditar
 
Oyendo una Voz: “condenado estás ¡oh poeta!
 
Tu alma obscura se iluminará con el Verbo
 
En tu boca tronará una “voz que clama en el desierto”
 

Dejarás tu túnica en las zarzas hostíles del camino
 
Te perseguirán los malos, los perversos y los réprobos
 
Pero nadie podrá contra ti, porque eres fuerte como el roble
 
Y harás sonar la trompeta de tu palabra.
 

Harás vibrar sobre los malvados tu sátira implacable
 
Harás oir a los perversos tu clamor de lenguas
 
Harás sentir a los réprobos el filo de tu pluma vengadora
 
De tal modo que se diga: habla el mar o ruge el viento
 

Tus dicterios caerán sobre la cabeza del malvado
 
Harás contra ellos una biblia de odio, con versículos de oro y plata
 
Porque estás llamado a predicar de pueblo en pueblo
 
Un evangelio de iracundia sublime, mas de bién y de verdad.
 

No adorarás a los fuertes que se ensañan con los débiles
 
Aborrecerás a los débiles que adoran a los fuertes
 
Aborrecerás a los falsos profetas y apóstoles del mal
 
Sobre todas las cosas amarás la verdad, la razón y la justicia”
 

La Voz calló. El poeta solitario lloró su amargura hasta el alba
 
Se había hecho apóstol, e iba en pos del martirio a la muerte mas crúel
 
Vió un árbol como una cruz que le reveló el fín de los poetas
 
De los profetas vagabundos, de los Cristos mansos y humildes.
 

Y encontró La Verdad....
 

jueves, 1 de septiembre de 2011


Rue de Seine

En el fondo- dijo Gregorovius- París es una enorme metáfora. A principios de los 70´s con 20 años a cuestas leí a Cortázar, él tenía 57 y ya estaba en París. Empecé a soñar con viajar un día a París ?París Maga, París Vallejo, París metáfora existencial, París cronopio?, con el único propósito de visitar los lugares que el escritor de aquellos libros me hizo soñar. Adquirí la costumbre de leer a Cortázar acompañado con un mapa de la ciudad. Con el sueño del viaje utópico, buscaba en el mapa cada calle o plaza que encontraba en sus novelas y relatos.En el año 1980 ( Cortázar vivía en París) viajé de Alemania (donde estuve mas de dos años estudiando) a París con un carné de estudiante, el pasaje más barato en un vagón de segunda. Dos noches y tres días en París. No olvido esa época a pesar que en el 92 regresé nuevamente, la primera impresión no se borra de la retina. Llegar a los Campos Elíseos hasta el Arco del Triunfo, luego al palacio de Charlot y desde luego a la Torre Eifel, abordar un barco panorámico y navegar el Seine hasta llegar y encontrarme con la Maga en el Pont des Arts, ( ironía, ninguno del grupo entendió de quién hablaba). Después de estar con los compañeros de viaje me separé del grupo para llamar a un amigo vietnamita (nos conocimos en Alemania en la escuela de Soldadura en Mannheim, era exilado viviendo en París) y conocer el barrio Latino.Muchos creen conocer París pero no hay que creerles, las caminatas por la ciudad en busca del cielo y el infierno tienen su contracara; hay rincones, calles que uno podría explorar el día entero, y aún de noche, y no se llega a conocer París. Es una ciudad fascinante; es como un corazón que late todo el tiempo; es un lugar que no se conoce en una vida; es otra cosa. Yo digo que París es una mujer; y es un poco la Maga ...la mujer que todos buscamos. Lo esperé en el Pont des Arts que lleva al palacio de Louvre. En ese momento me vinieron a la mente algunas pocas palabras del comienzo de Rayuela: ?la luz de ceniza y olivo?, la ?pinaza color borravino? (la primera vez que la leí tuve que auxiliarme del diccionario para hacerme una idea del color borravino), la silueta de la Maga deambulante o detenida, pero finalmente ausente. El Pont des Arts, el puente de la Maga, un acogedor pasaje de madera sobre el río Sena, donde Oliveira llegó a cumplir, cuando era tarde, con una cita que no había sido acordada, fue el sitio elegido para encontrarme con el amigo vietnamita.Mientras esperaba, gozaba escuchando a un grupo boliviano con quenas, zampoñas y tambores interpretando ?El Cóndor pasa?. Parejas enamoradas y solitarios pensativos contemplaban el cuadro. Me recosté de lado en el pretil de hierro, a mirar el río y la vida del puente, a dejar pasar, inconsciente y abierto, una ruidosa multitud de sensaciones que sólo entendería con el tiempo: las pinazas de diversos colores, las Lucías y Horacios, Colettes y Bernards, Gekrepten y Oliveira, los amigos del Club de la Serpiente ignorándose, huyéndose o buscándose. Apoyado en el pretil del Pont des Arts, recordé una vieja conclusión:El desflorado, muerto y espantoso pasado¿habrá de restaurarnos con su sobrio aletazo?Los instantes cargados de vida sólo pueden ser comprendidos con el tiempo. El instante pertenece a los sentidos.Recuerdo el instante. Cerré los ojos, aspiré el olor de París, al abrirlos vi al otro lado del puente, en la misma baranda, a la Maga volando en el cielo y a Cortázar en algún café de ese París enigmático.Cortázar murió en el 84, en el 92 que tuve la oportunidad de volver con unos amigos suizos a París, estuve en dos cementerios, el Père Lachaise donde visité la tumba de Miguel Ángel Asturias, el camposanto más famoso del mundo, donde reposan escritores, artistas, pintores, cantantes y bohemios famosos. Caminar por ese cementerio es dar un tour cultural a nuestra civilización, y el Montparnasse, (Monte Parnaso) de la alta burguesía parisina, cementerio que tiene algo del Camposanto General de la ciudad de Guatemala, tranquilo, vegetal y de piedra, una sosegada isla de silencio en la ciudad. Allí sí se descansa.La tumba de Cortázar es difícil de encontrar a pesar del mapa que se puede solicitar en la oficina a la entrada del cementerio. Hay que tener cuidado en leer las señales, lo que aparece como avenidas son más bien calles, y las calles, senderos estrechos. Una loza de mármol tenía escrito el nombre que buscaba: Julio Cortázar (1914?1984)Ya sólo ante Cortázar traté de aceptar la realidad. Había sido un privilegio pasar por aquella experiencia, entonces respiré varias veces, lenta y profundamente. Luego me senté con cuidado sobre su tumba y medité que es inútil encontrarle explicaciones a las cosas que ocurren, la vida se extingue a cada instante y había que vivirla y aceptarla a manos llenas, con la remota esperanza de entenderle sus sentidos más profundos algún día. Hoy lo cumplo.Rodrigo Pérez NievesGuatemala

Las chicharras




Las chicharras han comenzado a cantar. El verano ha llegado renqueando, como si no quisiera aparecer, y el calor costeño empieza hacer estragos. Siempre asocio el sonido estridente de las chicharras con el calor veraniego. El sábado en la costa las he escuchado y me han sorprendido porque la Semana Mayor aún está lejos.
     Mis recuerdos del verano están asociados hasta la adolescencia. Gocé como todos esas épocas y recuerdo mi infancia en función de esas largas estancias en los lugares donde residimos (parecemos gitanos me decía mi madre) Los olores y los sonidos son mi referencia. El olor a los cafetales de la costa, al río Los Esclavos en Cuilapa, el olor a caca de caballo en Guazacapán. El canto monótono de las chicharras en La Reforma, San Marcos, y al apagarse el sonido chirriante, aparecían las luciérnagas como presagio de una nueva vida.
     He aprendido con el devenir de los años que las chicharras no sólo son insectos que restriegan sus patas y sus alas para cautivar esos sueños que se visten de agua y que bajan de los nubarrones que nos han olvidado acaso para siempre. Las chicharras pueden ser también trozos de la esperanza que no tienen partido político ni claman por votos, ni se montan en el carro de la demagogia, ni burlan las leyes, ni obedecen a las diferentes voces de la religión: no son esas ovejas que necesiten pastores que las conduzcan al borde de la presa para orar por la lluvia. Solamente son fragmentos de ilusiones que dejan brotar su chirrido de saudades. ¿Qué ha cambiado para que no queramos guardar ya recuerdos? Humberto Ak´abal, en su poema Recuerdos, dice: “de vez en cuando camino al revés/ es mi modo de recordar/ Si caminara solo hacia adelante/ te podría contar como es el olvido.
     Estoy ahora en Retalhuleu, escuchando las chicharras, diciéndonos desde las ramas de las paternas, de los guapinoles y los cushines, con ese sonido chirriante que taladra los sentidos como llave que gotea a media noche y que parece decirnos en su monótono cantar aquel canto de la abuela: ¡Que llueva, que llueva, la Virgen de la Cueva...

Retazos hondureños


Retazos Hondureños

Rodrigo Peréz-Nieves
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Al comenzar el siglo XX, Honduras era un país agrario con medio millón de habitantes. En Febrero de 1903, asumía la presidencia con respaldo popular el General Manuel Bonilla, quién, siguiendo el ejemplo de los sátrapas, derogó, por séptima vez en la historia del país, la Constitución del Estado. Ese año, las relaciones con Guatemala se enrarecen y desembocan en una guerra que termina con el Pacto Barblhead. Ese mismo año también, el Rey de España dictó el laudo de límites con Nicaragua que llevó a la revisión de las tres líneas fronterizas. A causa del laudo, en 1907 estalla la guerra con Nicaragua que provoca la caída de Bonilla quien es derrocado por los liberales con el respaldo del presidente de Nicaragua José Santos Zelaya.

La prensa centroamericana post-girondina, inspirada en un criterio convencional y estrecho, donde no se pretendía más que anestesiar, con un lenguaje circunspecto y una habilidad sofisticada, la mente de las masas populares, seguía medrando al amparo del poder. El sopor que reinaba en las esferas sociales se reflejaba en los folletinistas, quienes faltos de acción y volición, rodeaban (todavía se acostumbra) al “tata” presidente de cada república, derramando sobre el pueblo sus ideas enervantes. No existía la prensa de oposición y de combate, estaba emparedada entre la sotana y la gorra militar.

El Dr. Lorenzo Montúfar se convirtió en el primer panfletista centroamericano de cuerpo entero que lanzaba sus vibrantes anatemas al grupo clerical que le respondía (como siempre) con sermones y excomuniones.

Fue un ilustre hondureño que se llamó Álvaro Contreras (suegro de Rubén Darío) quién fundó el primer periódico, dándole nueva savia en las venas empobrecidas de la vieja ciudad colonial, “Suprimid el genio de Morazán y habréis aniquilado el alma de la historia en Centroamérica”. Sin la acción del héroe desaparece el drama de nuestra vida nacional. El patíbulo del General Morazán es para él una luminosa transfiguración; es “la esplendente nube en que puso firme el pie para remontarse al cielo”. (Fragmentos del Discurso de Álvaro Contreras, pronunciado en San Salvador, el 15 de marzo de 1882, al colocar la estatua de bronce de Morazán en esa ciudad).

En El Pueblo, de La Ceiba, bisemanario que redactaba don Francisco Mejía; en la mayoría de publicaciones de ese período predominó el editorial doctrinario, generalmente de política local, como el de El Estado, elDiario de Honduras o El Tiempo, letras añejas que rememoran mejores épocas. El Tiempo, diario del recordado don Froylán Turcios, fue de los primeros que dedicó una edición a uno de esos tempestuosos escritores, José Antonio Domínguez, poeta ilustre que tenía para su época el romanticismo de sus experiencias literarias clásicas y modernistas. Lamentablemente se llevó consigo un mundo de ideas y sensaciones que no quiso, o no pudo expresar, así como el homenaje al poeta Salomón Ibarra Mayorga quién nació en la floreciente ciudad de Chinandega, el 8 de septiembre de 1887.

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Tegucigalpa. Hacia finales del siglo XIX destacó la labor realizada por el presidente Marco Aurelio Soto (1876-1883) con su Secretario de Estado, el ideólogo de
 la Reforma LiberalRamón Rosa. Bajo el mandato de Soto la capital de Honduras pasó de Comayagua aTegucigalpa ya que esta comunidad se encontraba más cerca las minas; una de sus principales ciudades mineras fue la ciudad Santa Lucía, ubicada al este de Tegucigalpa hasta la actualidad muchas personas visitan este pequeño pueblo para observar lo que fue uno de los principales centros mineros de Honduras. Las malas lenguas cuentan que Marco Aurelio Soto tenía una amante en Tegucigalpa y fue un motivo más del traslado de la capital.

El comercio extranjero que en su mayoría invadió las principales ciudades se aprestaba a preparase por la llegada de la Semana Mayor. Los habitantes de las ciudades lucían en esa temporada sus mejores galas. Las casas se blanqueaban, salpicando las aceras de lluvias lechosas, confundiendo las acres emanaciones con el perfume imborrable de las Flores de coyol que empezaban a llegar a los mercados procedentes del área rural. Daban inicio las lentas y solemnes procesiones con el sonido que llegaba desde el campanario de la iglesia San Francisco de Asís, templo que data de 1732.

Entre flores de palmeras; altares pobres y deslucidos bajo la lluvia de las Flores de coyol, matracas que con su canto cuál cigarras, hacían recordar por extraña evocación la niñez lejana, ángeles rosados y resplandecientes en andas, sermones gangosos sobre muchedumbre de rodillas; la Virgen con los siete puñales; el Cristo exangüe y sangriento, descendiendo de la cruz o amortajado en la vitrina que servía de ataúd.

Viernes Santo, silencio de agonía, de reflexión. La Gloria del Sábado y la procesión triunfante del Domingo de Pascua acompañada de una multitud risueña.
Parece que rondara un alma en pena...
Ahora son los grillos... no, no escuches,
Es el búho que llama desde lejos (...)
Abre ahora los ojos, ya es muy tarde,
Ya los primeros rayos en tu alcoba
Se han deslizado tan furtivamente
Que ni siquiera los sintió la sombra.
 (Ib: 34)

Jorge Federico Travieso forjó uno de los mundos más delicados y consistentes que encontramos en la poesía hondureña y el cual se compiló con el nombre de La espera infinita. Dentro de los ciento cuatro poemas del libro, sólo encontramos tres o cuatro de tipo social. "Antaño era dulce" (el anciano que, en medio de su pobreza, maldice al capital); "Viejo criado de la casa" (deplora la vida de humillación del antiguo servidor familiar) y "La moral" (cuestiona a los pseudomoralistas, catones antojadizos de la conducta ajena, esquivos de sus propias faltas).

Posteriormente variantes del regionalismo se siguieron manifestando más acá de la segunda mitad del siglo XX. La razón la da Manuel Salinas Paguada cuando habla de la narrativa criollista determinada por el carácter agrario y feudal de la economía, que determina la máxima concentración de la población campesina en las zonas rurales donde impera una oligarquía terrateniente en posesión de las tierras cultivables.

Estos pueblos pobres observaron con desconfianza el comercio del banano que se hacía fluir a Norteamérica. Nuevos almacenes y edificios a costa del descuaje de bosques enteros. El dólar, omnipotente y sonoro, lo allanó todo, lo arrolló todo. Los mostradores de tiendas y cantinas rebosantes de parroquianos, era la apoteosis de Plutón, la gloria del metal maldito, el triunfo del capitalista sobre el trabajo sudoroso y jadeante del catracho… inicio de la toma de conciencia.

A lo largo de esos años, los compradores estadounidenses de bananas pasaron a ser cultivadores, mediante concesiones del gobierno, lo que les permitió hacer inversiones en la agricultura y convertirse en propietarios de la tierra. Normalmente los agricultores llevaban la fruta a las playas donde eran cargadas en lanchones y de ahí a los barcos estadounidenses que los transportaban a los puertos de EEUU.
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A pesar de la bonanza, los fines de semana en Tegucigalpa se convertían en un abúlico y somnoliento pasar y mirar. En la mañana las campanas llamando a misa con su lúgubre tan, tan, tan. Una que otra devota asmática acompañada de los más pequeños de la familia se apresuraba a llegar a las gradas de Catedral. A su paso se cruzaban con los gomosos locales que flirteaban en la puerta del templo, haciendo muecas y “pidiendo” un trago para la “goma”.

Daban ganas de marcharse de esa fúnebre desolación de las calles. Los almacenes cerrados herméticamente, la vida comercial se estancaba. No quedaba más remedio que meterse a las cantinas a tomar cerveza o copas de güisqui tradicional. La juventud citadina con lo mejor de su guardarropa se paseaban en el Parque Morazán, fumando y haciendo la corte a las muchachas al son de los instrumentos de la Banda Marcial. A pesar de su ligero toque de modernismo, Tegucigalpa era una población a la antigua, melancólica y bostezante, sin tráfico ni vida.

En el rastro o matadero de bovinos construido al poniente de la población, junto a la orilla del Río Grande, se observaban hambrientas y soleadas a las víctimas que esperaban su turno atadas a postes. Mientras los verdugos, generalmente “engomados”, afilaban sus instrumentos. Se hacía el sacrificio de las pobres reses, ni más ni menos como en la época cuaternaria… tiempos aquellos.

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Las veladas líricas literarias que se llevaban a cabo durante los juegos florales, se plasman en El Estado y el Diario de Honduras: “La velada verificase en el Salón de retratos, florido de bellas mujeres, constelado de focos eléctricos, resplandecientes de tremoles, de la plata y el oro de los muebles. Dióse en él cita lo mas selecto de nuestra sociedad…”

Se recuerda a Fausta Herrera, Rómulo Durón, Céleo Dávila, Rubén Bermúdez, Antonio Ochoa, Jerónimo Reyna, y muchos mas que hicieron brillar las letras hondureñas, sin encharcar la prosa ni deshonrar la rima.

“Maldita sea! ¿Por qué no opté yo el grado de general, en vez de ese título comprometedor para ser ‘general’ no se necesita saber nada, ni siquiera haber peleado....” Extracto del cuento “Doctor General” escrito por Juan Pablo Wainwright, conocido dirigente popular fusilado en Guatemala por órdenes del dictador Jorge Ubico.

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¡Silénciese el ave! no (sic) charlen los vientos,/ acalle la fuente su límpida estrofa:/ para esas dos almas, quietud y respeto,/ que se están amando cual no se aman otras.// -El nixtamalero/ del amanecido/ chulito lucero/ yabía encendido./ Vos por la ladera/ veniyas bajando/choyuda jalando,/ la chele ternera,/ a la ternerita/ jayada entre unas/ borroñosas tunas/ una mañanita. Jorge Federico Zepeda (1883-1932)



Fuentes consultadas:
Molina, Juan Ramón. Prosas. Ediciones del gobierno de Guatemala. Colección los clásicos del istmo. 1947.
www.exordio.com/1939-1945/
 paises/Latinoamerica/honduras.htm
www.ccj.org.ni/press/libros/lg/CorteMga/cm_cap1.htm www.hondurasliteraria.org/

martes, 21 de diciembre de 2010

Buen año 2011




Vení Julio
Con tu mágica palabra
Declámate La casada infiel
Que venga Mario y aporte
Las notas de dolor
De su genial guitarra
Y Gustavo con la flauta
Hugo y su contrabajo
Y el compadre Angel
Que se traiga sus versos
Que venga Alvaro Aguilar
A estremecer estos barrios
Con el trueno de su voz.
Porque esta noche no se duerme
en el barrio de mi pueblo.

Sucede:
Que esta noche quiero cerca
A los amigos del dolor
A los amigos del alma
A mis benditos salidos
De las entrañas del pueblo
A compadres y comadres
Compañeros imborrables
Que viajamos en el carro de la vida
Hacia el insoslayable destino de ultratumba
Quiero aquí mismo
A los que duermen en los bancos de
algún parque
A los dolientes hijos
De la patria parturienta
Que se estremece en convulsivas
Contracciones
A los que son pura expresión
Del gran alma popular.

¡Porque esta noche
nadie duerme aquí!
Porque esta noche;
Quiero una gran ronda
Y que suene en este barrio
Coatepecano Soy
Y que suenen las guitarras
Mis amigos
Y los sones criollos
Quiero un gran circulo fraterno
Ven y canta con nosotros tu también
Juán Pueblo
Ven pero eso si...!
Afina bien tu guitarra
Y tocá para nosotros
Con tus manos de artesano
Encallecidas por el tiempo
De faenas infructuosas
Con huellas de cal y arena
Con trazos de aserrín y cola
Ven!
De algún viejo tango arrabalero
Pudiste ser gran cantante
Pero nadie te escucho
Nosotros lo haremos para ti
En esta ronda fraterna.
Por los amigos ausentes
Por la mujer que no está
Por aquellos que marcharon
Para nunca mas volver
Por aquel hogar materno
Al que nunca volverás
Por los hermanos dispersos
Que se ven de cuando en cuando
Pero son indiferentes
a tu inmensa soledad.



Gritemos un poema o
Una canción de la vida
Para un pueblo que parece
Ya sucumbir sumiso
Que adormezca los fastidios
Y encienda fuego interior
De hogueras apagadas por el tiempo
Un canto como el del grillo
que cantó Alux Nahual
Cantalo en las noches calurosas
Ensayalo entre los pastizales junto al río
Sobre el verde musgo de las piedras.

Y caben todos
En mi nostálgica ronda esta noche
Ustedes mis amigos vivientes
Y quienes ya se marcharon
Nadie pierda la esperanza!
Que se alegre nuestro canto
Seamos un solo hombre
Seamos el alma del pueblo
Sean la nostalgia que me impuso
La vendimia de mis años
Que son pues,
La suma de tiempos preferidos,
Que son la viva estampa del terruño amado
De ese pueblo,
¡Explotado!
¡Consumido!
¡Castrado!
¡Expoliado!
Gimiente como parturienta primeriza
Dando a luz legislaciones
Que no pasan del papel
¡Despreciado!
Desde un palacete intemperante
Desde los muros de Marte.


Desechemos estas penas
mis amigos!
Que esta noche pago yo!
Que esta noche no se duerme aquí!
!VENGA OTRA RONDA DE GUARO!
A mis amigos de siempre
A mis benditos salidos
De las entrañas del pueblo
Los innatos componentes
Del gran alma popular!.


Dejemos de sufrir.
¡Porque esta noche
nadie duerme aquí!

domingo, 5 de diciembre de 2010

Wikileaks

Wikifugas…







… eso significa, fugas de información. Wikileaks es un sitio web que, haciendo un uso intensivo de internet, promete ser una fuente adicional de preocupación para gobiernos, corporaciones o todo aquel que tenga interés en mantener algunas cosas ocultas. Un leak, es una fuga de agua en una manguera, de gas en una tubería, de orín en el pañal de un niño, en fin éstas son fugas de información


Cuando Wikileaks apareció en internet en 2007, muchos lo consideraron el heraldo del nuevo periodismo investigativo, mientras que otros lo vieron como un experimento riesgoso. Para los que conocen la historia de los Estados Unidos detalle a detalle y su política en relación con los países del Tercer Mundo no son tan novedosos los descubrimientos de Wikileaks en cuanto a la podredumbre de su diplomacia en general, la que se ha caracterizado durante décadas por utilizar los métodos de quien se sabe el más fuerte y aplicar los métodos propios de un imperio.


Los gritos de indignación por las verdades de Wikileaks sólo emana de países como el nuestro gobernados por megalómanos que cavan el abismo del país, que consideran que sus países son propiedad personal, y que creen que otros jefes de Estado son sus amigos o enemigos personales: según les pelen los dientes o se dejen babosear con espejitos.


El escándalo de Wikileaks, revela la profunda hipocresía existente entre las naciones. Todo el mundo sabe que todos los “representantes” de todos los países se dedican a recabar información y favorecer acuerdos que beneficien a sus respectivas clases dominantes y sus respectivos negocios. Lícita o ilícitamente.


Mediante dádivas, influencias, préstamos, negociados, lobby, espionaje, y si todo ello no alcanza, algún golpecito o intervención militar, meten mano en todos lados, ¡cuantos ejemplos en Latinoamérica! Pero basta que alguien publique algo para que todos se horroricen. Esto es como si alguien orina en plena calle y le echan la culpa al que dice: “No sea coche…”. Interesante. No nos preocupa la realidad, sino que trascienda.