El día 29 de Marzo de 1930 se llevó a cabo en el Salón de Honor de la Municipalidad de Quetzaltenango, la reunión de todos los representantes de los municipios de la Republica de Guatemala, el Honorable Cuerpo Consular, autoridades Civiles y Militares y el pueblo invitado. El Señor Teófilo J. Nieves llevó la palabra en nombre de la Sociedad de Artesanos, felicitando a todos los obreros, que con su sudor habían hecho realidad esta obra: La construcción del Ferrocarril de los Altos, cuya estación principal fue el Centro Intercultural, ahora convertido en polémica absurda por declaraciones como la del gerente de la cámara de comercio de Xela o la postura, cual Pilatos, del Concejo Municipal quién resolvió, por cobarde unanimidad, que el Estado sea quien decida sobre el destino de la utilización de esa sede donde primero funcionó la estación del Ferrocarril de Los Altos y luego la Zona Militar 17-15, Manuel Lisandro Barillas.
Hay signos que debemos analizar con toda nuestra capacidad crítica para entender lo que buscan. Por ejemplo, qué implican hechos como eliminar la participación civil en la designación de autoridades, pactar con las mineras, militarizar las calles, cerrar espacios de expresión como el que ahora nos ocupa. Por supuesto, la seguridad de la población es vital, pero esa seguridad es imposible si la fuerza es la única alternativa. No debe de convertirse en un circo romano. La educación y las oportunidades, así como la eliminación de las viejas estructuras de corrupción y linaje debe ser prioridad.
Contraponiéndose al discurso de la elite dominante, el imaginario progresista de la ciudad se ilusiona con la idea de una ciudad de todos y para todos. No obstante hoy vemos que la ciudad es de nadie. La ciudad es el escenario de esta tensión social que producen las políticas conservadoras y las economías neoliberales. Por distintas circunstancias (exclusión, resentimiento, indiferencia, individualismo, puro interés utilitario, etc.) no existe un colectivo social que sienta como propia la ciudad. La cultura sigue en agonía al igual que el Centro Intercultural.
Gucumatz
Gucumatz es aquel rey quiché que en periodos de siete días era culebra, águila, tigre, residía en el cielo o caminaba al bajo mundo llamado Xibalbá
lunes, 13 de febrero de 2012
El Poema galáctico
El morbo como seres humanos al escuchar a los agoreros, profetas, pastores y un sinfín de pendejos, nos subyuga. Aparecen siempre predicciones catastróficas que ponen fecha final al planeta y a la humanidad entera. Muchos sentimos interés por esa fecha, 21 de diciembre de 2012.
Conversando con el amigo Dr. Daniel Matul al respecto, quién al igual que yo está ávido por saber más de este inquietante asunto, me ha hecho llegar el Poema Galáctico, de su autoría, donde explica que la cultura maya siempre abordó los eventos científicos que se pueden probar, pero no deben considerarse como profecías. Como bien dice: recientemente y a propósito de la finalización de un ciclo, en la cuenta del Calendario Maya, de cinco mil ciento veinticinco, el 21 de diciembre del año 2012, se han expresado diversas opiniones tanto en Guatemala como en diferentes partes del planeta como erróneamente se ha hecho creer, en especial lo que ocurrirá cuando finalice el actual ciclo de 5 mil 125 años, que dio inicio el 11 de agosto del año 3 mil 113 antes de Cristo.
He aprendido que la ética de la cultura Maya es espiritual y no entra en la trampa de los fatalismos que predicen el fin del mundo con una serie de acontecimientos, como violentos terremotos, erupciones volcánicas y huracanes devastadores.
Insiste el Dr. Matul que la idea consiste en invitar a la investigación sobre lo que ocurrirá en el solsticio de invierno del 2012, a fin de buscar una explicación más cercana a la realidad y distante de los fundamentalismos de cualquier tipo, los mesianismos y las actitudes milenaristas. ¿Porqué poema galáctico? Lo qué habrá de ocurrir dentro de seis años es un “fenómeno astronómico hermosísimo, un poema celeste”, agrega el Dr. Matul. . El Sol del solsticio de invierno llegará a estar exactamente encima del cruce que forman en el cielo el ecuador galáctico –el centro de la Vía Láctea– y la eclíptica del Sol. El Sol atravesará perpendicularmente la Vía Láctea, es una cruz astronómica.
¿Quién Sabe?/¡Que aclare!/¡Que amanezca!/¡No habrá Gloria ni grandeza
hasta que se forme la humanidad real!/La humanidad verdadera: Halach Winic/ Pop Wuj Libro Sagrado Maya.
Conversando con el amigo Dr. Daniel Matul al respecto, quién al igual que yo está ávido por saber más de este inquietante asunto, me ha hecho llegar el Poema Galáctico, de su autoría, donde explica que la cultura maya siempre abordó los eventos científicos que se pueden probar, pero no deben considerarse como profecías. Como bien dice: recientemente y a propósito de la finalización de un ciclo, en la cuenta del Calendario Maya, de cinco mil ciento veinticinco, el 21 de diciembre del año 2012, se han expresado diversas opiniones tanto en Guatemala como en diferentes partes del planeta como erróneamente se ha hecho creer, en especial lo que ocurrirá cuando finalice el actual ciclo de 5 mil 125 años, que dio inicio el 11 de agosto del año 3 mil 113 antes de Cristo.
He aprendido que la ética de la cultura Maya es espiritual y no entra en la trampa de los fatalismos que predicen el fin del mundo con una serie de acontecimientos, como violentos terremotos, erupciones volcánicas y huracanes devastadores.
Insiste el Dr. Matul que la idea consiste en invitar a la investigación sobre lo que ocurrirá en el solsticio de invierno del 2012, a fin de buscar una explicación más cercana a la realidad y distante de los fundamentalismos de cualquier tipo, los mesianismos y las actitudes milenaristas. ¿Porqué poema galáctico? Lo qué habrá de ocurrir dentro de seis años es un “fenómeno astronómico hermosísimo, un poema celeste”, agrega el Dr. Matul. . El Sol del solsticio de invierno llegará a estar exactamente encima del cruce que forman en el cielo el ecuador galáctico –el centro de la Vía Láctea– y la eclíptica del Sol. El Sol atravesará perpendicularmente la Vía Láctea, es una cruz astronómica.
¿Quién Sabe?/¡Que aclare!/¡Que amanezca!/¡No habrá Gloria ni grandeza
hasta que se forme la humanidad real!/La humanidad verdadera: Halach Winic/ Pop Wuj Libro Sagrado Maya.
sábado, 7 de enero de 2012
Autobiografía
Primer intento:
Nací en un barrio, Las Delicias, en Cuilapa, Santa Rosa; crecí sin grandes contradicciones, en diferentes lugares... como gitanos dice mi madre.
Un hombre es un hombre; una mujer es una mujer. De todas formas crece, se reproduce y muere.
Segundo intento:
Por mi abuela paterna y sus historias soñaba al pié del Tecuamburro habitaba un enanito que poseía una olla llena de monedas de oro.
Tercer intento:
Comía frijoles con plátano todos los días y cazaba cuanto animal alado o terrestre con mi honda, después vinieron los tiempos de los primeros pitillos y “serote” no me toqués, que te rompo la jeta.
Cuarto intento:
Se llamaba Julia, cirquera de oficio, corazón de limón, yo tenía diez años, ella veinte. “Vení, vení, no seas sonso vamos a buscar el gato debajo de la cama”
Hoy podría dejarle flores en el camposanto.
Quinto intento:
Los miércoles era el día de las novenas, es decir, el día de más propinas en la iglesia de San Miguel, Guazacapán; los muertos vivos, rezaban por sus muertos muertos, y ponían su diezmo en la alcancía especialmente preparada.
Sexto intento:
Mi madre nació en Cuilapa, igual que yo, cerca de una iglesia; mi padre nació en Guazacapán, cerca del Tecuamburro, de ahí mi solemnidad. Mi madre solía contarme historias de amor.
Séptimo intento:
Yo era pulcro y me lavaba todos los días el corazón. Después vinieron los veranos violentos; los amores ingratos, las despedidas violentas.
Octavo intento:
Fui vendedor de periódicos, feriante, estudiante de ingeniería, karateca, caminador incansable, acólito, psicoanalista fuera de la ley, tornero, lector de novelas del oeste, colaborador de los “otros” en mis violentos años en que fui sindicalista obrero. Digamos que todos estos oficios, fueron delicados, como el agua de rosas, digamos por ejemplo que me gustaría tener un caballo de carreras, como en mi infancia me hubiese gustado tener una bicicleta, un tren eléctrico y una novia trapecista.
Digamos por último que me gustaría ser cantante de rock, y lanzarles gritos de amor, desgarradores gritos de amor a las jovencitas de los primeros palcos.
Pero ya no puedo. A mis sesenta años haría el ridículo gritando en el teatro Roma al ver a la morena izabalense en el concurso de señorita “las mejores piernas”.
Último intento:
Soy escritor en un país analfabeta. Escribo mis utopías, me refugio en la libertad de mi ordenador, a veces experimento por amor al arte y me escondo de la hez de la sociedad. De tanto leer he quedado escrito por otros. Por eso cuando quiero escribir por mí, siento que ya lo han hecho. Porque si tuviera que escribir mí biografía, mi vida, no habría diferencia entre lo que pasó afuera y adentro. Ni habría una línea divisoria entre lo que fue suceso exterior y lo que fueron textos ajenos.
Un cabrón dijo que todas las vidas merecen ser escritas. Pero algunas, como la mía, son plagios.
Lo dejo a su criterio lector Ileso. Ileso, por lector.
Nací en un barrio, Las Delicias, en Cuilapa, Santa Rosa; crecí sin grandes contradicciones, en diferentes lugares... como gitanos dice mi madre.
Un hombre es un hombre; una mujer es una mujer. De todas formas crece, se reproduce y muere.
Segundo intento:
Por mi abuela paterna y sus historias soñaba al pié del Tecuamburro habitaba un enanito que poseía una olla llena de monedas de oro.
Tercer intento:
Comía frijoles con plátano todos los días y cazaba cuanto animal alado o terrestre con mi honda, después vinieron los tiempos de los primeros pitillos y “serote” no me toqués, que te rompo la jeta.
Cuarto intento:
Se llamaba Julia, cirquera de oficio, corazón de limón, yo tenía diez años, ella veinte. “Vení, vení, no seas sonso vamos a buscar el gato debajo de la cama”
Hoy podría dejarle flores en el camposanto.
Quinto intento:
Los miércoles era el día de las novenas, es decir, el día de más propinas en la iglesia de San Miguel, Guazacapán; los muertos vivos, rezaban por sus muertos muertos, y ponían su diezmo en la alcancía especialmente preparada.
Sexto intento:
Mi madre nació en Cuilapa, igual que yo, cerca de una iglesia; mi padre nació en Guazacapán, cerca del Tecuamburro, de ahí mi solemnidad. Mi madre solía contarme historias de amor.
Séptimo intento:
Yo era pulcro y me lavaba todos los días el corazón. Después vinieron los veranos violentos; los amores ingratos, las despedidas violentas.
Octavo intento:
Fui vendedor de periódicos, feriante, estudiante de ingeniería, karateca, caminador incansable, acólito, psicoanalista fuera de la ley, tornero, lector de novelas del oeste, colaborador de los “otros” en mis violentos años en que fui sindicalista obrero. Digamos que todos estos oficios, fueron delicados, como el agua de rosas, digamos por ejemplo que me gustaría tener un caballo de carreras, como en mi infancia me hubiese gustado tener una bicicleta, un tren eléctrico y una novia trapecista.
Digamos por último que me gustaría ser cantante de rock, y lanzarles gritos de amor, desgarradores gritos de amor a las jovencitas de los primeros palcos.
Pero ya no puedo. A mis sesenta años haría el ridículo gritando en el teatro Roma al ver a la morena izabalense en el concurso de señorita “las mejores piernas”.
Último intento:
Soy escritor en un país analfabeta. Escribo mis utopías, me refugio en la libertad de mi ordenador, a veces experimento por amor al arte y me escondo de la hez de la sociedad. De tanto leer he quedado escrito por otros. Por eso cuando quiero escribir por mí, siento que ya lo han hecho. Porque si tuviera que escribir mí biografía, mi vida, no habría diferencia entre lo que pasó afuera y adentro. Ni habría una línea divisoria entre lo que fue suceso exterior y lo que fueron textos ajenos.
Un cabrón dijo que todas las vidas merecen ser escritas. Pero algunas, como la mía, son plagios.
Lo dejo a su criterio lector Ileso. Ileso, por lector.
lunes, 12 de diciembre de 2011
Memin Pingüin, Kaliman, Chanoc…. en el baúl de los recuerdos
…tenía diez años y un gato peludo, funámbulo y necio que me esperaba en los alambres del patio a la vuelta del colegio. Tenía un balcón con albahaca y un ejército de botones y un tren con vagones de lata roto entre dos estaciones… Como quisiera oler el tiempo a través de esas fantásticas tiras de papel que llegaron a mi vida y desafortunadamente hoy están en extinción, como la fauna silvestre y la flora, como el tren a la estación. El ayer abrió su gran devastadora y cruel boca y se lo tragó todo, dejándonos la angustiante máquina del tiempo y sus depredadores.
La pequeña Lulú, El Pato Donald, Chanoc, El Hombre Araña, El Llanero Solitario, Gene Autrey, Tom y Jerry, Memín Pinguín, Kaliman (El Hombre Increíble ) Balám, Arandú, Porky, Bugs Bunny, y cientos más que no llegan a mi memoria.
Con sólo cinco o diez centavos podías reír y llorar de emoción, podías ponerte el disfraz de cualquier héroe y jugar en el rincón de la imaginación de aquella bella e inocente vida de niño que teníamos, los cuentos tenían un olor a papel de envolver, a discos de 33 revoluciones, y a chicle Corvis. El placer de recordar me lleva hasta mi infancia.
Estaba en tercer grado de primaria en
Inglaterra: mis ojos observaban detenidamente como se empleaban y como el verdugo gozaba de su ejecución: El Potro, El Barril, Quise leer uno de mis ejemplares y me di cuenta que la caja no tenía mis “chistes” sino ropa y zapatos. Salí corriendo y preguntando qué era lo que sucedía, mi abuela, cuál coronel de infantería me dijo con voz marcial: los tuve que regalar, ocupaban mucho espacio y además, ya estás muy grande para leer esas tonterías. Ese fue uno de los tantos motivos por el cual me volví rebelde, hasta que no me soportó más y regresé con mis padres a Coatepeque. Solo moví mi cabeza y me fui de nuevo a la escuela. Perdí a mis amigos: los héroes, los amorosos, los verdaderos, la ilusión de papel de diez centavos.

Después nada fue igual; llegaron otras editoriales, otros temas, otras vidas, otros tiempos.

Después nada fue igual; llegaron otras editoriales, otros temas, otras vidas, otros tiempos.
Llegó el morbo, la nota roja, la violenta necesidad de vender, y la historieta pornográfica para satisfacer la libido-albañil, chafarote de bus urbano, Sucesos, Historias de taxistas, Amores de vecindad, y cosas por el estilo, típicas de lectores de malas intenciones. Así termina la vida arco iris tierno de la niñez donde uno y uno sumaron tres, donde no había maldad ni malas intenciones, sólo la de entretener con sueños plasmados en imágenes, donde las palabras no ofenden sólo pretenden crear un panorama tranquilo donde reina la felicidad, que hoy misma se ha marchado para siempre.
… mi madre crió canas pespunteando pijamas, mi padre se hizo viejo sin verse en el espejo, y mi hermano se fue de casa, por primera vez. Y ¿con quién?, y ¿dónde fue mi niñez? (Joan Manuel Serrat)
martes, 29 de noviembre de 2011
Patricia Barba
Autobiografía
Mi padre fue un ingeniero agrónomo de convicción de izquierda marxista; mi madre fue todo lo contrario (excepto en sus últimos días en que tuvo una transformación maravillosa), nos obligó a adoptar el catolicismo (lo que en mi caso fue contraproducente, pues se reafirmó mi postura anti-jerarquías eclesiásticas). Desde la niñez he sido atea, aunque he llegado a respetar profundamente la Teología de la Liberación y soy admiradora del Jesucristo Revolucionario.
Adolescencia
A los 14 años escribí una carta al Comandante Fidel Castro Ruz; mientras caminaba hacia mi salón de clases (en una Escuela de Monjas), se me cayó la carta que fue recogida por una religiosa. Esto casi me causó la expulsión del colegio. Escribí otra carta que envié y fue recibida por la Embajada de Cuba en México. Debido a eso, la Embajada me invitó al Festejo por el Aniversario del Asalto al Cuartel Moncada, al que asistí acompañada de mis padres.
A los 21 años me fui a Cuba y ahí conocí al Marino Mercante, Carlos Hierro García, Jefe de Máquinas del Buque "Playa Larga" que el 11 de septiembre de 1973 iba llegando a costas chilenas justo cuando Pinochet dio el golpe de estado contra Salvador Allende. La marina chilena ordenó a los cubanos entregarse pero al rehusarse, los bombardearon. Para que el buque no se hundiera, lo nivelaron con la carga y llegaron a La Habana donde los recibió Fidel con la Medalla "20 Aniversario". Mi esposo era también miembro del Partido Comunista de Cuba. Esto fue de gran relevancia para que se me permitiera vivir en Cuba como residente extranjera. Me casè con Carlos Hierro y a los 4 años me divorcié al cambiar èl de convicción política (ahora vive en Miami).
A mi regreso, empecé a participar en movimientos de izquierda. En 1994 asistí a la Selva Lacandona después del levantamiento del EZLN en enero de ese año. Tomè parte en el órgano de difusión de la Convención Nacional Democrática zapatista. Posteriormente, formé parte del FAC-MLN (Frente Amplio para la Construcción del Movimiento de Liberación Nacional). En 1997, al postularse para la Jefatura de Gobierno del D.F. el Ing. Cuauhtèmoc Cárdenas, participé en la campaña. En el año 2000, igualmente participé en la campaña, como periodista, para la elección de Andrés Manuel López Obrador como Jefe de Gobierno. En ese entonces editábamos un periódico llamado "Voces ciudadanas". En el año 2005, tomé parte en el amplio movimiento en contra del desafuero de López Obrador orquestado por la derecha. Al año siguiente, me integré al Equipo Editorial del Periódico "La Palabra", y fui comentarista de radio y TV, hasta que el gobierno ordenó nuestra expulsión. Tambièn fui elegida Directora General del Consejo Nacional de Comunicadores Ciudadanos, A.C. (CONACC), surgido a raíz del fraude del 2006.
He apoyado a movimientos de defensa de los derechos de la mujer, así como los derechos de todos los sectores de la sociedad. No soy específicamente feminista pues creo que las mujeres han sido víctimas, como lo han sido los hombres, de un sistema que no respeta ni género, ni razas, ni creencias ni fronteras.
También soy miembro de la Sociedad Mexicana para la Investigación Escèptica, donde se publicó un ensayo que escribí sobre ciencia, política y religión.
Actualmente radico en Tijuana, B.C., desde donde desempeño mi labor periodística.
Con mi abrazo fraternal, espero les sea de utilidad esta información. Estoy a sus órdenes y les hago llegar mi cariño y solidaridad,
lunes, 21 de noviembre de 2011
SI EL POETA CALLA...
“... ¿y para qué poetas en tiempos de penuria?”, pregunta la 248 elegía de Hölderlin «Pan y Vino». Hoy apenas si entendemos la pregunta. ¿Cómo podríamos entonces entender la respuesta que da Hölderlin?: ...No todo lo pueden los celestiales/ Pues antes alcanzan el abismo los mortales/ Así cambian las cosas con ellos/ Largo es el tiempo, pero acontece lo verdadero.
¿Qué dirían grandes poetas como Otto René Castillo, Irma Flaquer, Roberto Obregón, Alaíde Foppa, José María López Valdizón o Luis de Lión, si hubiesen presenciado el desfile del domingo anterior con pancartas donde se leía “Gracias a los soldados y no a los poetas podemos hablar en público”? Manifestantes pobres de espíritu, no saben que si el poeta calla… ¿Quien dibujara el sentimiento? ¿Quien escuchara la mar? ¿Quién dirá de que tamaño es el frío de la muerte? ¿Como luce una rosa en su rosal? O ¿Como huele en el pecho de un cautivo el aroma de la ansiada libertad? Si el poeta calla… ¿Quien llorará a la vida? ¿Quien de la muerte se reirá?…
Nuestros hermanos mayores, los poetas de los 70´s escribían para "la inmensa minoría". Dejaron un legado que no solo trasciende, sino también porque el poeta siente como suya la palpitación de cuanto calla, y la hace ser (debe hacerla ser) diciéndola. Esta es precisamente su misión. No expresarse a sí mismo sino mantenerse fiel a esas voces más vastas que buscan en él la articulación y el verso, la expresión de luz a la verdad. Hoy estamos ante un nuevo tipo de receptores expectantes, y nada parece tan importante en la lírica reciente como ese desentenderse de las minorías y, siempre de espaldas a la pequeña burguesía semi-culta, ese buscar contacto con unas desatendidas capas sociales que golpean urgentemente nuestra conciencia llamando a vida. Los poetas deben prestar voz a esa sorda demanda. Ante la pregunta de Holderin: ¿Para que sirve la poesía en estos tiempos de maldad y oscuridad?: Para sobrevivir gracias a la magia solar del verso. El poeta no debe callar, pero si lo hace su silencio debe ser la página sobre la que escribamos la palabra que dignifique al mundo, que reconstruya la patria.
jueves, 27 de octubre de 2011
Homenaje al eterno revolucionario
Alfonso Bauer Paiz
Ese hombre que ves tan lejano
Santo de perfil y endemoniado rojo
Es el padre y señor de la vida
Porque está muerto antes que todos
Fantasma o soldado, si se quiere
Es el faro, puerto y ojo enorme
Taumaturgo aunque no quieran
Rosa de los 32 nudos, masón, jardín y Jesús
No lo busquen en la vitrina
Museo y cementerio del libro
Ni en las cenas rotarias
Ni a la par del presidente
Ni en las oficinas o tribunales de las sumas
Y menos en la alta casa sosegada y tibia
Ese hombre lejano, solitario, hermano completo
Job, Prometeo, el Che y Edipo porque sí
Es el alma de la noche y el día
Y más a medianoche
Celeste y dueño intranquilo de todo
Y hasta durmiendo vigilante y puntual
¿Ves esa estrella de luto,
Ese signo del Predicado del Eclesiastés
Esa voz ardiente en mayo
Húmeda en octubre
Enteramente humana en la tumba de la libertad
En el naufragio del amigo
Y en la pena ajena?
¿Ves a ese hombre que nos ayuda a vivir
Y nos ilumina con su presencia maravillosa
Que no tiene número ni cadena?
Avergüéncense
Caballeros, industriales del odio, izquierdistas maricas
Él es el revolucionario, que en Chile y más acá
En las Américas y más allá
En Moscú y en México
Y aún ante el canal de los mares
Pacíficos y turbulentos
Grita su mensaje desesperado
Desesperado de las injusticias
Y hambres inútiles…
De la nueva Guatemala
De los acuerdos de paz
Despreocupada, sin alma y atónita
Es él, el Revolucionario
Trémula bandera de la marimba y el son
Quién habla con voz de sangre café
Nueva, india, raza café
Contenida apenas y a borbollones por los 4 costados
En una taza de café hirviendo…
Pero no lo busquen en las nubes
En la tierra sí. Sí que está allí
-raíz y lodo, fermento y cemento,
Lamento en el viento
Del pobre y abandonado…
En la tierra sí:
Vegetal, floreciendo constantemente en la muerte
¿Qué le dan ustedes, nosotros, los otros…
Los hartos de la burla despiadada
Los cuotidianos de la familia pudiente
Los del círculo, el grupo y el coro?
¿Con qué desprecio baboso,
Con qué moneda sucia
Con que palabra cruel
Los habréis de matar nuevamente ustedes, nosotros, los otros…
… los otros como vos señor Rector universitario
Sólo vos pudiste inventar para matarlo a pausas
Esa frase más bruta, más falsa de:
“8 horas de trabajo al día”
(Como si el santo día no tuviese ya su propio trabajo
Y la divina vida su propio afán…)
¿o le tuviste miedo a su palabra,
a su dicterio?
A sus zapatos gastados, a su denuncia…
… y lo seguimos viendo
Descalzo en los atrios de las iglesias
Con lagrimas en la puerta del amigo preso
Con hambre en la aldea más pobre
Con sueño en los dinteles del palacio
Con frío en la aguja de las 12
Sin dinero en los bancos de los parques
Desnudo en el bullicio del mercado,
Con sed en la casa del usurero
Por eso estamos de pié
así estamos Poncho
consternados, rabiosos
claro que con el tiempo la plomiza consternación
se nos irá pasando
y donde estés querido hermano
si es que estás…
aprovecha por fin
a respirar tranquilo
a llenarte de cielo los pulmones
donde estés querido Poncho
si es que estás
si estás llegando
habrá otros que te esperan
claro que habrá muchos
dignos de recibirte
hermano revolucionario eterno
¡¡¡Alfonso Bauer vive!!!
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